
Hola repollo...
Necesitaba imperiosamente escribirte hoy. Te echo muchísimo de menos..., piensas que con el tiempo la herida se curará, todo se irá superando y cada año será un poco más fácil, pero no es así, todo lo contrario, cada vez se me hace más difícil. Son tantas pequeñas cosas con las que hacías mi vida TAN GRANDE..., que nada puede remplazar ese enorme hueco que has dejado.
Ahora que se acerca la navidad, me acuerdo de tu arbolito, que abultaba lo mismo que el teléfono jajaja, tu belencito con tu cagón....(que para nosotros siempre será el cagón), tus paquetitos de bragas y calcetines con los nombres puestos..., esa primera llamada a las 12:00:01s., cuando no cenabas con nosotros..., y un sinfín de cosas más
Empiezo recordando eso y luego sigo pensando los increíbles momentos que me has hecho vivir, siempre riendo y riendo y riendo, las pizzas de pepperoni (que por cierto, Nerea ha salido a nosotras!), las vacaciones en Torrevieja, las que pasamos en El Jerte..., tantos "buenos ratos" que uno no sabe cuándo tiene que dejar de pensar. Sigo sin poder borrar tu número de teléfono de mi agenda del móvil, me aferro a él como a un clavo ardiendo, pensando que quizás, algún día si te llamo, estarás al otro lado.
No sé, se me hace tan difícil querer verte y no poder..., me derrumbo y no saco fuerzas para poner una sonrisa a la vida. Me da tanta rabia pensar la cantidad de cosas que tenía previsto hacer contigo y que no nos han dejado hacer...se apodera de mí la impotencia, la rabia contenida de gritar tu nombre a los cuatro vientos esperando una respuesta que nunca llega. Saber que no puedo abrazarte y que no me harás más cosquillitas..., es muy duro.
Nos han robado tantos momentos felices..., no lo merecíamos...
Gordita, allá donde estés, seguiré tu estela eternamente, sabiendo que me vas a proteger toda la vida y esperando, algún día, volver a recibir esa cadena enorme de besos sonoros que no tenían fin
Te quiero más ayer y mucho menos que mañana.
Tu lechuga con patas.
Necesitaba imperiosamente escribirte hoy. Te echo muchísimo de menos..., piensas que con el tiempo la herida se curará, todo se irá superando y cada año será un poco más fácil, pero no es así, todo lo contrario, cada vez se me hace más difícil. Son tantas pequeñas cosas con las que hacías mi vida TAN GRANDE..., que nada puede remplazar ese enorme hueco que has dejado.
Ahora que se acerca la navidad, me acuerdo de tu arbolito, que abultaba lo mismo que el teléfono jajaja, tu belencito con tu cagón....(que para nosotros siempre será el cagón), tus paquetitos de bragas y calcetines con los nombres puestos..., esa primera llamada a las 12:00:01s., cuando no cenabas con nosotros..., y un sinfín de cosas más
Empiezo recordando eso y luego sigo pensando los increíbles momentos que me has hecho vivir, siempre riendo y riendo y riendo, las pizzas de pepperoni (que por cierto, Nerea ha salido a nosotras!), las vacaciones en Torrevieja, las que pasamos en El Jerte..., tantos "buenos ratos" que uno no sabe cuándo tiene que dejar de pensar. Sigo sin poder borrar tu número de teléfono de mi agenda del móvil, me aferro a él como a un clavo ardiendo, pensando que quizás, algún día si te llamo, estarás al otro lado.
No sé, se me hace tan difícil querer verte y no poder..., me derrumbo y no saco fuerzas para poner una sonrisa a la vida. Me da tanta rabia pensar la cantidad de cosas que tenía previsto hacer contigo y que no nos han dejado hacer...se apodera de mí la impotencia, la rabia contenida de gritar tu nombre a los cuatro vientos esperando una respuesta que nunca llega. Saber que no puedo abrazarte y que no me harás más cosquillitas..., es muy duro.
Nos han robado tantos momentos felices..., no lo merecíamos...
Gordita, allá donde estés, seguiré tu estela eternamente, sabiendo que me vas a proteger toda la vida y esperando, algún día, volver a recibir esa cadena enorme de besos sonoros que no tenían fin
Te quiero más ayer y mucho menos que mañana.
Tu lechuga con patas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario